
El fin último del comunismo según lo describieron Marx y Engels era reunir a todos los países en una unión de repúblicas (la Internacional Comunista). El nacionalismo no tiene cabida en un gigantesco (y utópico) país en el que todas sus naciones colaboran por el bien común.
Lenin durante los años que estuvo al frente de la URSS trató de erradicar los nacionalismos de todas las repúblicas de la Unión. Se dejó de utilizar el término "Rusia" en todos los escritos oficiales a pesar de que la URSS se había formado alrededor de Rusia. Lenin esperaba que otros países de Europa y Asia al completar sus revoluciones se unieran como miembros de pleno derecho en la URSS.Con la muerte de Lenin, surgieron 2 corrientes: la internacionalista de Trotsky y el "comunismo de un sólo país" de Stalin. Trotsky defendía que no podría haber un país comunista aislado del mundo (aunque fuera tan grande como la URSS) y que había que actuar por todo el mundo creando condiciones para que triunfaran las revoluciones de otros países. Stalin se obsesionó con la grandeza soviética y cerró la Unión al exterior. Fomentó un nacionalismo ruso brutal y trató de dominar la Internacional Comunista desde Moscú.


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